Si mis ojos se nublaran para siempre
y no vieran nunca más los tuyos claros;
lloraría un desconsuelo enamorado,
pero nunca dejaría de quererte.
Si esa gran melancolía de no verte
persiguiera mis palabras y mis pasos;
lloraría por no hallar algún descanso,
pero nunca dejaría de quererte.
Estarías ante mí y lo sentiría.
Yo presiento tu calor y tu silencio.
Entre un mar, un cielo o tierra lo sabría.
Y si un día estás conmigo y no te siento,
sería todo un desatino de la vida.
Sólo no te sentiré cuando haya muerto.