Lincol

LA CURVA EXACTA

 

Sigo el rastro tibio de tu voz
en la piel de mi silencio,
mientras la tarde se desnuda
y tus sombras me van llenando.

Mi alma se dobla hacia tu cintura
como un río que conoce la pendiente,
y en cada latido encuentro
la curva exacta donde reposas.

Después del fuego, la calma.
Tu espalda se pega a mi pecho,
El calor que aún respiras
habita cada hueso, cada rincón.


                                           — LMML