Cuando el silencio desnuda el pensamiento,
despierta el alma con voz silente.
Y brotan sentires que estaban dormidos:
llegan de pronto, sin ser pedidos.
Nadie comprende por qué regresan,
pero en mi mente fluyen y no cesan.
Son versos libres, sin orden ni guía,
nacidos del alma en plena armonía.
Censuren el papel, que no me importa.
El poema ya cruzó la puerta.
Lleva alma, lleva tiempo, lleva huella:
y lo que tiene alma, no se entierra.