Una vieja y un viejito
se acaban de conocer,
ya se empezaron a ver
despacio, poco a poquito.
Él miro su gruesa trenza,
ella su blanco bigote.
Él con ojos de coyote,
pa jalarle bien la rienda
Ella, ¡que manotas tiene!
él, que lindo a de besar,
en su pecho a descansar.
Ella, ¡este me entretiene!
De la mano se tomaron
¡del petate! no bajaron...
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Salvador Santoyo Sánchez
9/07/2026