JUSTO ALDÚ

ANATEMA PARA EL ÉXITO

Maldito sea el brillo del trofeo,
si compra con el alma su subida;
prefiero una derrota bien vivida
que un trono levantado en vil saqueo.

Maldito el falso aplauso del paseo
que vende como gloria la caída;
ninguna luz merece ser querida
si nace del engaño y del deseo.

Que el oro no corrompa mi destino,
ni el poder me tuerza la conciencia;
prefiero andar descalzo en mi camino.

Pues vale más la limpia resistencia
que alzar un monumento al desatino:
¡anatema al éxito sin decencia!

 

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