mauro marte

PRISIONERO DE LA NADA

 

Estos barrotes construidos de nada,

este vacío visceral del cual soy prisionero;

una condena invisible, callada,

un invierno que me habita por entero.

 

Es una sensación permanente de ausencia,

un laberinto sin muros ni salida.

Quiero escapar, rebelar mi existencia,

pero algo me ata a esta sombra adormecida.

 

No hay paredes que frenen mis manos,

es una sensación de nada que me asfixia.

Mis gritos se vuelven ecos lejanos;

solo eso me detiene, solo eso me desquicia.

 

Es una noche oscura en pleno día,

un eclipse del alma que no ve el final.

Se me escapa el sentido, la tibio alegría,

bajo el peso de este frío existencial.

 

Un no por qué, un no para qué,

el tiempo suspendido en la cornisa.

Donde alguna vez estuve, ya no sé,

entregado a esta soledad absoluta y gris.