No he de olvidarte pluma rabiosa
sin escribir, las tardes de otoño
ni ese calor que llena el verano,
no dejaré la tinta que en vano
se seque en ti, cual tallo de rosa
si es nuestro mal haciéndonos daño.
He de apretar tu cuerpo, tu sangre
contra el papel por darte la vida
si en cada letra tu muerte se acerca,
y das de ti tus huesos, tu carne
por demostrar que a veces poesía
no solo son, la tinta que llevas.
Daré de mi, mi alma mi mente
si tu me das tu vida, tu tinta
por alcanzar tan noble destino,
y soy de ti tan solo poesía
y tu de mi, la fuerza y el temple
por ser los dos poemas que escribo.
Reniego a dar y oculta tenerte
sin abrazar mis dedos tu cuerpo
en el cajón que guardo el olvido,
que no hay dolor mas grande que verte
sin escribir, pasándose el tiempo
muriendo tú, y yo que no vivo.
Mi compañera de tantos momentos
de sentimientos que cruzan mis manos
cambiando así, la tinta por fuego
no dejaré los libros cerrados
ni olvidaré que existe el tormento
si entre los dos, los versos no damos.
No dejarás de escribir, te prometo
no serás pluma olvidada en mi mesa
no olvidaré que juntos hacemos
lo que nos gusta, si yo soy poeta
tú eres sin mas del puzle la pieza
que necesito, por dar mi cerebro.
A ti, mi pluma que esperas callada
guardando tinta con punta de hierro,
lo se muy bien.. estás preparada
pues es ahora que estás en mis dedos
esa ocasión de ver como hablas
en el papel, escribe estos versos.