Parecía el aire respirar calma
Las aguas dormían en el dorado remanso
No había zumbido, ni trinos ni ladridos
Los árboles, petrificados, inmóviles
Hasta el Sol diríase parado
Vacío de emoción, vacío de pesar,
sin pensamientos,
anhelos o ambiciones,
pende sobre mí el universo entero
El arco tenso,
en espera
de la flecha deslumbrante
que hiera mi mundo
y lo recree