EL HIPERVÍNCULO DE LA PALABRA
Cada verso es un link, un portal que se abre,
no solo a una idea, sino a un universo.
La palabra se vuelve un puente que sabe
unir lo lejano, lo esquivo, lo diverso.
No es solo la suma de letras y sonidos,
es la chispa que enciende la imaginación.
La mecánica es pulso, ritmos compartidos,
la esencia, el alma en plena explosión.
El hipervínculo reside en esa conexión,
entre el signo y el sentir que evoca profundo.
En la frase que invita a la reflexión,
y transporta al lector a otro lugar, a otro mundo.
La mecánica precisa, el verso bien medido,
la rima que abraza, el ritmo que llama.
Pero es la esencia, el latido escondido,
lo que hace que el poema en el alma se inflama.
Porque la palabra no solo describe un sentir,
lo crea, lo expande, lo hace palpable y real.
Es un llamado a la vida, un eterno decir,
un hipervínculo al alma, siempre esencial.