Pedro Novoa Pavon Novoa

*EL ARDUO AÑEJO DE LAS VIRTUDES*

Si el ser humano no fuera de carne y hueso.
Sino de yeso, frágil e inerte, la humildad, paciencia y la sinceridad bastarían para que la humanidad alcanzará la divinidad.
Más el vino, para fundar su gloria, cruza por un proceso arduo y lento, hasta lograr, en su anhelado añejo, el sabor, el reposo y la exelencia ante el paladar.
Así, de manera sucesiva, maduran las virtudes del hombre constante.
Pues hay que aprender que todos tenemos distintos gustos para el vino, y diferentes formas de andar la vida.
Las cualidades se maduran en con el tiempo y es ahí, en la quietud  de los años, donde se contemplan la verdadera grandeza humana.

PEDRO NOVOA PAVON ...