Por las noches; asombrado,
recorro tu vientre escarpado hasta las riberas,
tu cintura selvática y de hembra,
tus senos cardinales.
Persigo en tu cuerpo, a ciegas,
el viraje que abandonaron durante el día los girasoles.
Tu regazo desnudo, me desorienta;
mis dedos, repitiéndose,
se encuentran con tus incansables lunares.