Dices que nada se pierde
y acaso dices verdad;
pero todo lo perdemos
y todo nos perderá.
Antonio Machado (Proverbios y Cantares; XLIII)
I.
Cada sombra entre mil metamorfosis
cabalga por las luces de la vida,
y aunque es único en sí, jamás anida
los ayes de cuanto es quizá una hipnosis.
Nos creemos estrellas si existimos,
alcanzando el fulgor de su esperanza:
se saludan los unos con mudanza
a los otros, que rezan lo que fuimos.
Somos un rastro soñador y eterno,
dudoso del pasar y de su esencia
que reforma su propia realidad;
pero la marca adueña su gobierno,
y por su ausencia brilla la clemencia
cuanto adolece cruel la vanidad.
II.
El tic-tac como el polvo se desliza,
pierde el brillo de todas las razones,
y deja huérfano a los corazones
en un eco perdido que agoniza.
El caminante, cuando ve que el viaje
zarandea su historia y sus agravios,
tiñe de enferma angustia los dos labios
que a nadie llaman sin guardar linaje.
Todo perdemos, cuanto menos borra
el último legado que se extingue
de todo el mundo y pierde la razón.
¿De qué nos vale conocer mazmorra
de lo que somos, si ni se distingue
al ser por su deshecha condición?