Cuando me susurras \"te amo\", se me inflaman los sentidos, como una hoguera chispeante, inquieta, con un tono persuasivo.
Siento cómo de mi piel brotan gotas como ríos, y tu cuerpo tiembla al rozarse con el mío.
La pasión que desprendes se me torna en desvarío, y al juntar nuestras bocas, una frenética tormenta me provocas.
No concilio con la calma cuando te sueño conmigo, desnudándome el alma, a la espera del rocío.