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Mi mente no descansa…

A veces, estar dentro de mi propia cabeza se siente peligroso y lo más doloroso es que muchas veces no sé cómo explicarlo. Pero hay noches en las que mi mente no se siente como un lugar seguro, porque pienso demasiado y siento demasiado en un muy corto espacio de tiempo y entonces me digo cosas a mí misma que jamás me atrevería a decirle a otra persona.

 

Lo peor es que me he vuelto tan buena fingiendo que estoy bien, que casi nadie nota cuando me estoy ahogando, cuando se me oprime el pecho y me quedo sin poder respirar como si fuera a dejar de latir mi corazón y nadie podrá notarlo y continuarán como si yo estuviera bien, como acostumbro a estarlo,  y sonrío para que nadie me vea triste, respondo con naturalidad y hago bromas como si nada ocurriera.

 

Digo que estoy cansada, como si el cansancio pudiera explicar todo lo que llevo dentro, pero sé que no puede. Y, a veces, estar conmigo misma se siente como entrar en una habitación oscura, sin saber si alguna vez encontraré la salida y es justo ahí cuando mi mente lo recuerda todo: lo que dolió, lo que hice mal, lo que no dije, lo que perdí, lo que todavía no comprendo, y de repente me encuentro luchando contra mí misma en silencio, intentando calmar una mente que no sabe dejarme en paz, que no me da un respiro, ni un momento para descansar de sentir tanto. Y eso es lo que más me destroza: que el único lugar donde debería poder descansar termine siendo el mismo del que intento escapar.