Compré una victoria
con la esperanza de que durara más
que las noticias.
La sostuve entre los dedos
como quien protege
la última promesa.
Ardió despacio.
Cada bocanada
se llevó una certeza;
cada exhalación
dejó menos de mí.
Cuando quise guardar
lo que aún quedaba,
ya era demasiado tarde.
Una porción de victoria
entre los dedos
se consume lentamente.
Quedan cenizas
que el viento
no distingue del polvo.