Karen García Zambrano

Tres horas para verte

 

Kim Lim , llegó a la cima de la montaña justo cuando el sol comenzaba a esconderse. Sintió un golpe en el pecho, como un abrazo que dura para siempre. Se sintió tan pequeña ante la magnitud del mundo. Sacó su libreta del bolsillo, decidida plasmar aquel instante como un sentimiento que duele; apoyó el lápiz sobre el papel, pero la mano no se pudo mover.

 

Buscó en su mente adjetivos como \"hermoso\", \"majestuoso\" o \"eterno\", pero sintió que cualquier palabra reducía el milagro que tenía ante su mirada. Escribir aquello era como intentar atrapar el mar en un vaso de agua; entendió entonces que la belleza más profunda de la tierra no se hizo para ser nombrada, como la desnudez de una dama ante los celos que la detienen; tenía que ser respirada, hasta lograr conocer el aroma que la envuelve.

Cerró el cuaderno, guardó el lápiz y por primera vez en su vida, se limitó a contemplar; era un instante que nunca más volverá.