Sin querer nos miramos
sin sabernos, nos fuimos.
Sin pretender nos subimos
en la línea de aquellos:
Amores muy olvidables
que duran lo que un suspiro,
amores fugaces,
amores imaginarios
amores de colectivo.
Minutos intensos
donde no pasa nada
y se sueña despierto
donde no sos esclavo
del celular en tu mano.
Chofer, chofer
no apure ese motor
que tal vez,
sea el amor de mi vida
quien tocó la chicharra
y nunca más sepa de ella,
cuando doblando en la esquina
agarre por Pueyrredón.
Me pregunto quién será ella
por un efímero segundo
ya que pronto sera mi bajada
casi llegando a Udaondo,
cruzando la calle desencanto
al retomar la avenida rutina.