Leoness

Antropófaga veraniega

Entre óleos espesos y madera astillada,

me arrastras al abismo del desnudo,

tu audacia es un puñal limpio y agudo

que me hunde en la pared, de una mirada.

 

No me tocas, pero me abres el pecho,

me bebes la saliva con los ojos,

antropófaga invades mis despojos,

dejando mi cordura hecha un desecho.

 

Me embistes con tu sombra, me devoras,

asfixias mi contorno, me deshaces,

salvaje en tu distancia, no complaces,

tragas mi aire, me vacías por horas.

 

La tienda cruje, es un volcán de bosta,

tu saña me somete, me desgarra,

tu posesión sin carne me atenaza,

¡y me dejas la piel viva, expuesta!