Juan Roldan

El tiempo

Una vez creí que la vida era algo más que estar vivo;
era un latido constante, una luz en el horizonte,
una promesa de auroras más allá de nuestro monte,
un viento libre y eterno que empuja firme el navío.

                                            

Mas hoy, que el tiempo me ha dado su desengaño y archivo,
comprendo que el alma busca lo que en el mundo se esconde:
la paz que habita en el pecho, la voz del amor que responde,
y el arte puro del sueño que vuelve el dolor esquivo.

 

No es el latir de la sangre lo que la existencia define,
ni el simple paso del tiempo que nos roba la partida,
sino la huella profunda que el corazón determina.

 

Pues, por encima del cuerpo que el polvo al fin encamina,
hallé que el único modo de hallar el sentido a la vida,
es abrazar el misterio que el alma dentro ilumina.