Hoy amanece crudo y escarchado.
El viento se ha estancado bajo cero;
mi pulso, es sedimento mineral,
una piedra que olvidó cómo latir.
La imagen aún me lija las entrañas.
Levanto cercos, refuerzo el blindaje,
cierro los accesos, finjo una risa.
Creí en tu verdad del único amor;
pero fue un intervalo entre turnos.
Caminabas con ella, de su mano.
Tu mirada hablaba por sí sola.
La niebla cómplice cubrió mi dolor,
omitiendo mi presencia en la acera.
Esta noche no busques la ranura.
El cerrajero cambió el mecanismo.
Este cuarto ya niega tu perfume.
Sé que vendrás con flores y mentiras;
no te daré ensayo de disculpas.
La evidencia te niega una réplica.
Eran radiantes; ella, luna llena.
Su vientre curvo de meses de pactos;
Vi mi aridez: un cuerpo sin rutas.
Se terminó el sitio compartido.
Marcha a tu feliz inercia de a dos.
Yo recuperaré mi propio asfalto.
En mi realidad, nada es compartible.