En mi tierra cuentan leyendas y viejos cuentos, del bosque de ceibas y sus alrededores, de cómo puedes ver a los muertos si escapas de tus temores.
Entre bailes tribales y cánticos astrales
sombras descienden del infinito
rajan la costura de la realidad misma
transmutan en susurros, pasos y risas
atraviesan el velo de lo natural
toman formas traviesas y juguetonas
inundan la vista y acarician las almas
poseen cuerpos y los hacen bailar
al son de la medianoche estrellada
los cocuyos son la claridad misma
un tambor ahogado dicta la hora
ese abuelo que no pudiste conocer
la madre que nunca te abandonó
el niño que jamás llegaste a abrazar
te visitan, los honras y veneras
te honran ellos a ti con su presencia
un poco de aguardiente al suelo
lágrimas escapando de tus ojos
ese beso de despedida que no ocurrió
ese abrazo que quizás te faltó.
esa vida que no se vivió.