Hay días en que uno se desvela sin motivo,
mirando el techo o la pared,
pensando en pasado o en futuro,
o buscando solución al devenir.
Hay días en cambio que,
el insomnio tiene por nombre Kely,
y el suspiro está en pasado y en futuro,
y se sueñan besos y caricias,
y el cuerpo se llena de emoción.
Y hay días en que dormir tarde es la tarea,
no se sueña, se disfruta
La piel tibia sobre el lecho,
La humedad a flor de piel.
Pero hay días en que la expectativa,
te mantiene vigilante, atento a lo que pasa,
velando el sueño de la amada,
que, tranquila duerme en el regazo
y necesita descansar.
Muchos días no se duerme,
muchos días no hay descanso,
pero bien vale la pena
por dormir entre sus brazos.