Oscar Valero

A mi hijo.

Tú, que eres esperanza en un mundo donde la desesperanza es rutina.

Tú, que eres amanecer donde un día la luz dejo de aparecer.

Tú, que eres mis recuerdos, mis añoranzas y también mi esperanza.

Tú, que eres parte de mi ser, porque eres alma, sentir y existir.

Tú, que eres contradicción a mí adicción de pensar solo en mi yo.

Tú, que eres brillo en mis ojos que ya no quieren ver si no la luz de los tuyos.

Tu que eres mi hijo uno de mis tesoros más amados. Un bien presidiado que la vida me ha prestado.