Me moría de ganas por hablar con él.
Mataba por escuchar su voz soñadora
Tan tierna y erótica.
Soledades me quitaba
Alas me ponía
Salpicaba con resplandor la noche fría.
Se reflejaba en las constelaciones
En las más altas flores
Negruzco el brillo de sus ojos marrones
En los que refleja mil millones de mis ilusiones.