DON QUIJOTE PESCADOR
Su Alteza, Nobles Señores del Consejo,
os habla un viejo loco, pescador.
Vengo del Sur, donde late con denuedo
el mar que da a mi tierra pan y amor.
Esos mares australes de mi suelo
no los cubráis, Señor, de amargo ardor.
Setenta mil hogares, como un vuelo
de gaviotas, viven de su fulgor.
Si la salmuera enturbia su cristal,
se apaga Ancud, se apaga su clamor,
se apaga el pan, se apaga el manantial.
Por eso os ruego, con humilde voz:
El mar no es muladar. El mar es amor.
Guardadlo limpio para el hijo y Dios.
Por: Don Quijote de la Mancha
Pescador de los Mares del Sur