Tanuska

Abuela

Pasaron los años,
y tus manos ásperas aún rozan mi piel.

Quisiera lanzarme a tus brazos,
y que me envuelvas con tu calor.

Abrázame fuerte,
que no olvide tu olor.

Veo tus ojos en los míos,
y las pecas que dejaste en mi mejilla.

Tu voz, que nunca pronunció mi nombre,
y solo emitía amor,
ya no volverá.

Abuela, me dueles tanto,
que recordarte quema.

No te digo adiós,
te quiero siempre.