Un día te escapaste de la
televisión vieja, cantando
con tu micrófono antiguo
una canción de la década pasada,
no pensabas en que estabas en el futuro.
Esa sonrisa suave como la nieve,
contagiaba de alegría a un niño,
y cuando tú dejaste de reír con
dulzura, las lágrimas caían en los
ojos de los búhos, creando en el cielo
una tormenta de caramelo.
Yo entiendo cómo funciona tu mente,
todavía piensas que estás en tu
juventud, extrañas a tu mami…
siempre hablando de ella, nunca
mencionas a tu papi, se siente un
enorme miedo cuando se lo menciona.
No eres famoso… tampoco un
comediante, pero saliste de un lugar
que no sabría como llamar, espero
que estés llegando a tu hogar, el show
ya acabó… vuelve a descansar en paz.