Como sueño profano
siempre inquieto y candente,
fue su amor tan ardiente
como sol de verano.
Fue su beso pagano
dulce anhelo ferviente
siendo gran aliciente
como verso lorquiano.
Yo bebí su locura
muy febril y magnética;
dando a mi alma ternura
siempre tierna y profética;
pues con magia y dulzura
fue mi fuente poética.
Autor: Aníbal Rodríguez.