¿Qué hace el quiltro entre tanto linaje?
¿Será que sueña con ser de raza,
o que ya no quiere cargar
el barro entre las patas?
¿Qué hace respirando perfumes caros?
¿Le cansó el olor a sudor,
a calles de tierra,
a noches donde el hambre también ladra?
Pero dime, quiltro,
¿qué te hace distinto de ellos?
¿Marcar un poste que crees tuyo?
¿Perseguir el futuro
como persigues los autos que jamás alcanzas?
No olvides de dónde vienes.
La nobleza no la da un apellido,
ni un collar brillante,
ni una casa con jardín.
Sigue con lo tuyo, quiltro.
Camina con la dignidad
de quien aprendió a sobrevivir sin dueño.
Porque aunque la finura te rodee,
aunque el mundo te vista de elegancia,
seguirás siendo quiltro.
Y quizá ahí, precisamente ahí,
esté tu mayor grandeza.