Classman

EL SAUCE Y EL RUISEÑOR


El viejo sauce lloraba

no anidar al ruiseñor.

El invierno y su rigor

sus frágiles ramas helaba.

 

Su verde copa faltaba

para cubrir aquel nido,

el ave desguarnecida

en sus entrañas buscaba.

 

Sin descanso trabajaba

la oquedad en su corteza,

y la recia fortaleza

con su pico la horadaba.

 

El llorón agradecido

con tan grata compañía,

inclinándose pedia

ser su manto bendecido.

 

Se oyeron trinos de estreno

ecos de nuevos cantares;

un mundo de mil colores

la vida brotó en su seno.

 

                                                         Classman