Ricardo García Lozano

NADA

                                            

Tendido en el césped,
pende sobre mí el Universo.

Siento en mi espalda la caricia de la hierba húmeda.
Bizquean las estrellas nerviosas,
susurran al Cosmos con voz casi apagada
afanes e ilusiones que no le importan nada.
Su música, su llamada misteriosa
tienen mi alma con ellas hermanada,
por un instante en la tibia madrugada.

Reposa junto a mí, en la almohada,
el firmamento entero, para el que soy nada.