Soy el que vive por aprender y morirá sabiendo lo justo.
Soy el que soy: ni más ni menos, ni mejor ni peor.
Soy quien creó y venció su propia sombra; quien reconoció y conquistó su propia luz.
Soy el destino que voy creando.
Soy quien camina solo, que no mal acompañado; solo y emancipado; y, por ello, un agraciado.
Soy quien vive el presente: el tesoro, el camino, lo que soy y en lo que ando.
Soy afortunado por ser un milagro, por haberlo vivido y por contarlo.
Soy quien mira al cielo, cierra los ojos, extiende sus brazos al universo y le da las gracias.