Cuento.
En la verde y gran pradera
se lo podía encontrar,
pastando con otras yeguas
y potrillos del lugar.
El era un potro salvaje
pleno rey de la manada,
ya que se fue, un homenaje
plasmo en versos de palabras.
Hoy su alma va al galope
atravesando quebradas,
y al ir cayendo la noche
se ve el brillo de su estampa...
Con sus crines, sus relinchos,
con sus blancas fuertes patas,
manteniendo así su estilo,
su linaje y su parada.
Era su sangre la muestra
de pureza inmaculada,
y el brillo llevaba a cuestas
como la marca mas clara.
Tu cuerpo quedó esa tarde
tendido sobre la alfalfa,
se fue enfriando tu sangre,
quedó un vacío en la pampa.
Por eso es que al recordarte
una lágrima se escapa,
y al querer ir a buscarte...
Veo el pasar de tu alma!
Luis A.Prieto
7/07/2026
9:27 hs.
Bs. As.
Arg.
🇦🇷
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