Mil vaggio

Poema IV.

Mi lenguaje es sencillo y cotidiano:

Amar la flor,

descubrir el campo,

escuchar al jilguero,

ver correr las aguas del río.

Sumergirme en la meditación,

esperar el tren,

encender la radio y beber café.

Soportar el hastío,

salvaguardar la paz,

atesorar la alegría.

Llorar... llorar de vez en cuando.

Soñar y, después, soñar.

Descifrar los días,

liberar mi espíritu

y abrazar la existencia.