He perdido aquí la batalla
Y tengo que confesar entonces mi crimen
He bebido más de una vez de lo prohibido
He rozado con mis labios aquello que es divino
Mi impuro pensamiento me ha ligado
He gritado la consigna que llama el desamparado
He rogado al cielo que me quite este castigo
Por tus brazos he caído al más grande de los abismos
He encontrado en tu memoria un candente alivio
Me llena de gozo en el alba este amor divino
Me transporta a tu cuerpo la cálida mañana
Allá donde todos los problemas se nos marchan
Como un somos rufian testarudo
He negado la existencia del amor impío
Creyendo que en ti encontraría la inocencia
Encontré solo entonces un deseo ausente de querencia
Al final abracé tus reproches
Bebí mis lágrimas para que no sintieras reclamos
He sido valiente y he aceptado mi castigo
Esto es lo que pago por haberte amado