Hay un sesgo extraño
en la dimensión incierta
de este invierno,
que abofetea
el interior de mi alma.
Las frecuencias del viento
de Puerto Montt,
transmiten un sonido roto
arraigando frío en las miradas.
En las esquinas de la ciudad
hay ráfagas fugaces,
que transgreden
las latitudes marinas;
El instinto de sobrevivencia
de las aves marinas,
velan los techos
con graznidos fugaces.
Las nubes se dispersan
displicentes y enconadas
entre la humedad y el frío,
soportando un horizonte gris.
La lluvia cae todo el día
con una memoria antigua,
que está retornando siempre
al lluvioso Puerto Montt…