En las torres altas de Babilonia,
se alza el eco de un mundo en ruinas,
donde el pecado viste de gala,
y la perversión danza sin cadenas.
Calles llenas de sueños rotos,
de almas vendidas por dinero,
la avaricia reina en tronos de humo,
mientras la justicia se hace ciega.
La verdad se esconde tras máscaras de hierro,
la justicia se pierde en laberintos oscuros,
y el alma se pudre entre suspiros vacíos,
en un festín oscuro de vanidad y engaño.
Babilonia, ciudad sin alma,
donde el vicio es ley y la virtud exiliada,
la decadencia es su corona y su cetro,
y el futuro se desvanece en su sombra