Ayer llovía y hoy no escampa
Ayer llovía lento y pausado, trayendo calma a mi acalorado pensamiento
Adormecido viendo la mujer amada, alegre y apacible con sus pasionarios movimientos
Y una tarde, una nube gris oscura, se posó en mi cielo y arropó mi hogar y mi campamento
El horizonte se llenó de truenos, rayos y centellas, con presagios de tormentas, acrecentando mi sufrimiento
Lluvias torrenciales, presurosas y raudas, inundaron calles y las goteras anegaron empapando mi posada y el aliento de mi conocimiento
En medio de la tormenta borrascosa huracanada y entre neblinas que se movían cómo si estuvieran danzando en torbellino, la mujer amada en forma escurridiza huyó apresurada de mi frío y lánguido aposento
Ayer llovía lento en medio del amor apasionado, sin lugar a desconfianza, ni al aburrimiento
Hoy llueve a torrenciales, con caudales violentos, acrecentando el dolor de mi alma, convirtiendo a mi mujer amada en un cruel y desafiante tormento
No deja de llover en mi corazón y el sueño se llena de pesadillas, ojeroso, pálido y soñoliento
Y entre rayos y centellas, voy cuesta abajo, derechito al pelotón de fusilamiento
Se marchó la mujer amada con otro pretendiente, qué la llenó de pasión y a mí sólo me dejó las penas, las lágrimas y del llanto, el peso de su cargamento.
“Joreman” Jorge Enrique Mantilla- Bucaramanga mayo 30-2026