Llévame
donde la vida no hiera,
donde no beban mis noches
y pueda inventar un surco
en un pedazo de tierra
sintiendo el olor del pino.
Llévame,
en la ruin memoria
de un pequeño gran instante.
Por un momento tan solo
por un instante mirarte.
Que en esas noches cansadas
pueda dormir en tus brazos
donde la tarde me pinte
un cielo rojo en la frente
y me devuelva tu rostro.
Llévame,
ahora o nunca,
antes de que sea tarde.
L.G.