Cat0

Contra mi voluntad

Odio las respuestas automáticas de la cortesía social.
Preguntas \"¿cómo estás?\" y la respuesta, casi por decreto, es \"bien\". Como si cualquier otra posibilidad amenazara con romper un pacto invisible. Como si detenerse a responder de verdad fuera una pequeña traición al guion.
Vivimos obligados a estar bien, o al menos a parecerlo: funcionales, frescos, intactos. Y, mientras tanto, las respuestas honestas se vuelven un idioma que casi nadie habla.