He dibujado el mundo con tiza. La noche, ágil como un gato, se ha deslizado entre las chozas y los huertos. Los pájaros picotean el alba y los jazmines se visten para la primavera. Abre el humo un portal para los muertos, y danzan las ánimas por los caminos de tierra. Yo amanso la lujuria del demonio con mi guitarra de caoba; mientras fumo la hoja de tabaco, los dioses se distraen jugando a los bolos y posponen mis pecados. Que la libertad sea el pan del pueblo. Los perros ladran porque ven espíritus. Ha chillado el fuego en casa. La araña teje el universo. Quizá la razón la tenga el jilguero. Yo no sé más que decir palabras y escribir poesías. Dicen los periódicos que se acerca el fin del mundo, y yo me pregunto: ¿para quién?