Me resguardo en el verso
aún no escrito
que tiene la parálisis
en la efímera inmensidad
de la vida
y todos sus contrastes,
porque hay reliquias
que escondemos
para que el polvo las devore
así como sueños
que navegan a la deriva
en ese mar donde se pierden
los rostros;
así también escondo
la tristeza
en el café y la sombra
de los libros
abriendo huecos
en la carne
para que respiren
los recuerdos.