Quinteros Fabian

CUANDO EL AMOR DECIDE QUEDARSE

             CUANDO EL AMOR DECIDE QUEDARSE

  La vida nos pone pruebas, no para enseñarnos a rendirnos, sino para descubrir si somos lo suficientemente fuertes como para luchar por quien amamos.
  Es fácil quedarse cuando el cielo está despejado, pero el verdadero amor se demuestra cuando la tormenta arrecia, cuando los vientos soplan en contra, cuando aparecen los celos, las desconfianzas, los chismes y las heridas que intentan separar dos corazones.
  Muchos creen que alejarse es la mejor solución cuando todo duele, y o también alguna vez lo pensé.
  Pero la vida me enseñó que amar es quedarse, aunque a veces toque luchar solo, aunque el camino sea difícil, aunque el corazón esté cansado.
  Porque el amor verdadero no abandona cuando más se necesita.
  La vida me golpeó muchas veces, caí, lloré y aprendí, y  de cada golpe me levanté más fuerte.
  Hoy sigo haciéndolo, porque descubrí que la mayor razón para no rendirme es el amor que siento por la mujer que camina a mi lado.
  Hoy me dijiste que estamos así por los celos y las desconfianzas, y  aunque eso duela, mi deseo nunca fue enfrentar a nadie.
  Mi único sueño es construir una vida contigo, porque eres la mujer que siempre necesitó mi corazón.
  Le hice una promesa a mi Nona, y pienso cumplirla.
  Jamás olvidaré aquel 23 de diciembre, cuando mis manos temblaban, mi voz apenas salía y el corazón quería escapar de mi pecho mientras te preguntaba:
     \"Amor ¿Quieres casarte conmigo?\"
   Fue el mismo temblor que sentí el día en que te pregunté:
    \"Amor ¿Quieres ser mi novia?\"
  Y desde entonces una frase quedó escrita para siempre en nuestra historia:
     \"Sin querer y para siempre.\"
  Sé que he cometido errores, nunca fui un hombre perfecto, pero comprendí que la perfección no existe.
  Lo que sí existe es el deseo de mejorar cada día, de aprender de las caídas y de convertirme en el hombre que mereces.
  Hace poco sentí que la vida se me escapaba en un segundo, y en ese instante, cuando todo parecía detenerse, no pensé en mis miedos, ni en mis sueños pendientes, pensé en vos.
  Pensé que tal vez nunca volverías a saber de mí, y eso fue lo que más dolió.
  Porque si aquel hubiera sido mi último día, me habría ido con una sola certeza:
      Que Te amé con toda mi alma, con todas mis fuerzas y con cada latido de mi corazón.
  Mientras Dios me regale un nuevo amanecer, seguiré luchando.
  No contra vos, sino por nosotros, porque el amor no se mide por los días fáciles, sino por la valentía de permanecer juntos cuando la vida intenta separarnos.
   Y si alguna vez vuelven las tormentas, quiero que recuerdes esto:
       Yo no elegí un amor pasajero, te elegí a vos:
       Sin querer y para siempre.