Y de repente, te vi tal como eras,
impenetrable y fría...
despiadada y cruel como una hiena
Indiferente y pérfida...
Férrea y dura como una piedra
En un momento dado no te reconocí,
a pesar del tiempo vivido a tu lado...
Te vi distante y extraña,
aún estando tan cercanos en la sala,
parecía como si una enorme distancia,
nos separara
Noté en tu mirada, limites insospechados,
fronteras separando las almas
Y en un instante, el brillo de tus ojos negros,
hizo caer una noche eterna entre nosotros.