En tanto que de Góngora y Catulo
con llantos de estrambóticas sandalias,
le envías a mis versos represalias,
desnudo al público, ofreciendo el culo,
y en tanto te proyectas sin reculo
sobre los versos de mis libelalias,
intentando cortar rosas y dalias,
sin tener pega bien pegando el bulo,
goza ya de mi buena poesía
lo malo y bueno de mi lauro en alto:
su oro, su lirio, su clavel, y todo,
mientras ella le escupa a tu falsía
con tal de que te vuelvas, al asalto,
en tierra, en humo, en mierda, en polvo, en lodo...