Rafael Blanco López

Una gota de vino sobre tu piel

Y ahí estás, tan cerca de mí que me sonrojo, recostada y silente en ese sofá que que se ha permitido conservar tu olor.

 

Ahí estás tan bella y sensual, tan solamente tú, solo tú. 

 

Una gota de vino descansa sobre tu piel como si el tiempo hubiera encontrado un lugar donde detenerse.

 

No cae, no huye, no busca la tierra. Se queda allí, pequeña y roja, aprendiendo el secreto de tu calor.

 

Parece un recuerdo derramado, una palabra que nadie dijo, un atardecer atrapado entre la luz y este mi deseo que no se contiene. 

 

La miro deslizarse lentamente y pienso que hay caminos que no necesitan mapas, que hay silencios más profundos que cualquier promesa.

 

Y esa gota que palpita es solo una breve eternidad:  la noche contenida en un instante, y mi corazón que no calla y pronuncia tu nombre sin necesidad de voz.

 

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Rafael Blanco López 

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