La nostalgia por tu recuerdo no me deja dormir.
Se estremece el silencio;
hoy, como muchas veces, susurra tu voz en mi oído.
El recuerdo me abruma y se roba el sueño.
Le entrego a la madrugada mil preguntas
y se convierte en dolor su vil respuesta.
Me confronto con Dios porque no entiendo,
pero, a la vez, le agradezco nuestro encuentro...
Jatzycas