Jaime Correa

Soy Don Quijote, señor de los mares

Soy Don Quijote, señor de los mares,  
siempre deliro, mi mente está oscura.  
Canten conmigo: ¡Beldad de locura!  
Todos unidos lloremos, juglares.

Tengo mil letras que cantan al mar  
pero hoy mi canto se vuelve quejar  
porque en el fondo, bien lejos de orilla  
vomitan sal que todo lo humilla.  

Es salmuera concentrada, veneno gris  
que baja callada y mata el anís  
del plancton, del alga, de la vida chica  
y el oxígeno escapa, se vuelve triza.  

Los peces boquean, se apaga su danza  
flotan sin rumbo, sin fe, sin esperanza  
y el pescador mira su red vacía  
con las manos rotas y el alma fría.  

Cesantes quedan, se apaga el bote  
se muere el pueblo, se muere el azote  
de las olas que antes traían pan  
y hoy solo traen sal y desolación.  

La industria del salmón, que daba abrigo  
a setenta mil manos y a tanto abrigo  
se va apagando como una vela  
mientras el mar se vuelve sequela.  

Nadie me escucha, gritan las redes  
nadie responde, se mueren las sedes  
del mar que era vida y hoy es salmuera  
y Chile entero pierde su ribera.  

Tengo mil letras... ¿y de qué sirven  
si las que importan nadie las vive?  
Escuchen al mar antes que sea tarde  
que sin mar, Chile también se muere.