Yoel Ferrat Martínez

Subsuelo

Hacer las labores del gusano.

Ser el gusano

mirando la tapa de tierra que lo cubre sin estar muerto:

el techo heredado.

Devoro mis carnes

que están frente al espejo

y sonríen

como quien conoce el destino

y lo disfruta.

​Espera,

paciente.

Solo dientes mordiendo el polvo,

la piel de la tierra soltando sus escamas

como limosnas,

y lo mastico.

​¿Soy el hombre?

¿O la ceniza caliente de un cuerpo?

Soy el gusano arrastrándose

entre una muchedumbre de gusanos,

evitando el zarpazo definitivo

que en algún lugar espera,

cruzándose de piernas

como quien juega a los dados

con la muerte.