Un beso,
¡por favor¡...
Y de verdad,
de corazón,
de necesidad
sana y obligada,
para poder respirar
con otro aliento
la ascensión
a un futuro desconocido
y
a su vez
incierto...
Un beso,
¡por favor¡...
Para que la carne
entre en metamorfosis
y
se diluya
en lo cierto,
con la mano tendida
desde la trinchera vencida
al escapar de su cobijo
y
apartar piedras
que no hacen camino...
Un beso...
¡por favor¡.
Sólo uno.
Uno sólo.
Sólo uno...para conocerte.
Sin más propósito
que el de
QUERERTE...